La Amazonía norte pierde sus bosques

Grandes espacios de la Amazonía, que antes estaban cubiertos de bosques, poco a poco han ido transformándose hasta convertirse en zonas de cultivos, carreteras y sitios donde se practica la actividad agropecuaria. Aunque este lugar es considerado el pulmón del planeta, el avance de la huella humana podría amenazar su existencia.

Un trabajo de Amazon Conservation, Amazon Conservation Team y Ecocienciamuestra, a través de imágenes satelitales, las áreas con las densidades más altas de deforestación en la Amazonía ecuatoriana. El trabajo se enfoca en los ‘hotspots’ que están ubicados en el espacio entre las áreas protegidas de Sumaco, Yasuní y Cuyabeno. Matt Finer, especialista de Amazon Conservation, cuenta que en un inicio estos monitoreos estuvieron enfocados en la Amazonía peruana.

Recientemente empezaron a expandir su trabajo a las selvas de Ecuador y Colombia. Este es el segundo informe de la serie sobre la Amazonía ecuatoriana. En el primero se analizó la deforestación petrolera dentro del Parque Nacional Yasuní, mientras que en este se enfocaron en las áreas que más han perdido su cobertura vegetal en la parte norte de la región amazónica.

Lo primero que hicieron fue un análisis de datos sobre los últimos 17 años, para identificar los patrones y ‘hotspots’ de deforestación. Después, los investigadores buscaron imágenes satelitales (de alta-resolución) sobre estos ‘puntos calientes’, para identificar las causas de la deforestación.

En el mapa se puede observar que en estas zonas hay plantaciones extensas de palma aceitera y una creciente actividad agropecuaria. Ambos factores se identificaron como las principales causas de la intensificación de la deforestación en la zona norte. Una de las imágenes más recientes obtenida por este satélite muestra una extensión de 6,4 hectáreas que fue convertida en terreno para la palma.

Otra de las capturas revela una pérdida de 279 hectáreas de bosques en una zona más baja ubicada también entre las tres áreas de conservación. Bernardo Ortiz, director de Conservación de Ecociencia, explica que la ubicación de estos ‘hotspots’ es preocupante, ya que al estar localizados entre estas áreas protegidas, se provoca una interrupción de los flujos de fauna y se convierte en un obstáculo para la interacción biológica entre Sumaco y la parte baja del Cuyabeno y Yasuní.

El aspecto positivo de que las áreas más vulnerables se encuentren en este punto es que no pueden expandirse más, porque no pueden invadir los límites de las zonas destinadas a la conservación.

El estudio revela que en la zona cercana al Cuyabeno, la actividad agropecuaria es más fuerte. Ortiz explica que uno de los principales factores para este cambio de uso del suelo es la expansión de pequeñas fincas. Esto va asociado a una posterior apertura de vías, al cambio del paisaje y a la llegada de industrias. “Son dinámicas que se retroalimentan y se vuelve algo difícil de controlar para los Estados”, dice el Director de Conservación de Ecociencia.

Esta organización participó en el estudio con la contribución de imágenes al proyecto internacional y con el análisis de los datos obtenidos. A través de este monitoreo se espera que las autoridades puedan ver las afectaciones en la zona.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: https://www.elcomercio.com/tendencias/amazonia-bosques-deforestacion-yasuni-cuyabeno.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

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